Inventan el condón anti-violación con dientes.

La idea salió de la cabeza de la doctora Sonnet Ehlers, una sudafricana que cuando hacía sus primeros pinitos en Medicina -hace 20 años- se quedó horrorizada al tratar a una paciente que acababa de ser violada. "Era un cadáver que respiraba. Sus ojos estaban muertos", afirma la doctora, a quien se le quedó grabada la única frase que la mujer atacada consiguió pronunciar: "Si tuviera dientes ahí abajo...". Ese día juró que haría algo por acabar con una lacra que convierte a cualquier individuo en una víctima potencial y que no entiende de color, país o estatus social.

El afán de la doctora Ehlers por ayudar a las mujeres que han pasado por el trauma de la violación se tradujo muchos años después en Rape-aXe [en inglés, violación-hacha], un pequeño artilugio aparentemente inofensivo, pero mordaz.

El condón 'atrapa violadores' funciona de la siguiente forma: la vaina de látex se inserta en la vagina femenina de la misma manera que un tampón y, en caso de penetración, el pene queda atrapado gracias a dos ranuras interiores dentadas que causan un agudo dolor y quedan agarradas al miembro del agresor. El dolor que sufre el agresor -ahora convertido en víctima- da margen a la víctima original para escapar o hacer correr la voz de alarma.


El violador, que mientras tenga el condón aferrado a su sexo no podrá orinar y andará con muchas dificultades, solamente podrá desprenderse de la trampa con una pequeña cirugía, lo que le obligará a acudir a un centro médico para tratarse, facilitando así su identificación y posterior detención. Curiosamente, y pese a lo que pueda parecer, la doctora Ehlers asegura que el aparato no causa heridas en la piel, por lo que no se desprenden fluidos que podrían transmitir enfermedades de transmisión sexual, ni provoca daños irreversibles. Eso sí, en caso de que el agresor intente desprenderse del 'condón con dientes' lo único que conseguirá es que el aparato se contraiga, acentuando significativamente el dolor.

Vean el vídeo explicativo: (no tiene desperdicio)



A mi parecer este artilugio es bastante ridículo, pues cuando sea popular, los agresores utilizaran un plátano o un pepino para asegurarse de que no hay trampa. También existe la posibilidad de que la agresión sexual se convierta en asesinato por la frustración que padecerá el mal-nacido hijo de put@ cuando se de cuenta de que lleva un cepo el el miembro. Además para cuando actúa este dispositivo la violación ya se ha consumado.

Sería mejor buscar un método preventivo o disuasorio como por ejemplo una buena bragafaja de licra "secret model".
Fuente

2 comentarios

Muy buen articulo, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)

Felicitaciones, muy interesante el post, espero que sigas actualizandolo!

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