James Bartley el hombre que sobrevivió dentro del estómago de una ballena

James Bartley formaba parte de la tripulación del ballenero Star of the East, era el timonel de uno de los botes. En 1891, y mientras trataban de dar caza a un cachalote cerca de las isla Farkland, Bartley cayó en la boca del enorme animal y fue tragado por éste.

El cachalote consiguió escapar de las acometidas del Star of the East, pero había sido herido de muerte. Al día siguiente apareció flotando e inerte, y cuando empezaron a descuartizar al animal, al llegar al estómago encontraron al desdichado marinero con vida. Según M. de Parville, editor del Journal des Debats, escrito en París en 1914:

“De repente, los marineros se asustaron por los espasmos que daba el estómago del animal. Había algo que daba señales de vida. En el interior se encontró inconsciente al marinero James Bartley. Fue colocado en la cubierta y tratado con baños de agua de mar hasta que despertó…”

James Bartley había sobrevivido 24 horas dentro del vientre de la ballena y así narró su experiencia:

"Me percaté de que me tragaba una ballena [...] Me rodeaba un muro de carne [...] De pronto me encontré en un saco mucho mayor que mi cuerpo, pero completamente a oscuras. Palpé mi entorno y toqué a diversos peces. Algunos parecían estar vivos pues se escabullían por entre mis dedos [...] Sentí un fuerte dolor de cabeza y mi respiración se hacía muy difícil. Al mismo tiempo sentía un calor que me consumía. Un calor que iba en aumento. En todo momento estuve convencido de que iba a morir en el estómago de la ballena. El tormento era irresistible y el silencio allí era absoluto. Intenté incorporarme, mover los brazos, las piernas, chillar. Pero me resultaba imposible, sin embargo mis ideas estaban perfectamente claras y la comprensión de mi situación era plena. Por fin, gracias a Dios, perdí el conocimiento"
Bartley, una vez extraído del vientre del animal tardó 5 horas en mostrar señales de vida, entonces reaccionó, sin previo aviso, con violentas convulsiones que obligaron a su compañeros a atarlo en el catre.

Después de esta experiencia no volvió a embarcarse y ni siquiera volvió a mirar el mar.

Visto en bubastis

2 comentarios

¡No me extraña! Si yo no monto en un barco sin haberme pasado eso, imagínate... :D

¡Un abrazo, compañero, y feliz Navidad!

Hola Max, pues yo prefiero el barco antes que el avión, ya que yo se nadar, pero aún no se volar, jejeje.

Saludos.

Bienvenid@ a Xakata.net.

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