Españoles y canadienses descubren cómo eliminar residuos con plasma

Hera, con sede en Barcelona, desarrolla junto a Plasco, de Canadá, un sistema para destruir basuras urbanas con alta eficiencia energética, baja contaminación y cero desechos.

Un tratamiento de basuras que no genere otros residuos y que tenga rentabilidad. Éste es el objetivo que persigue desde hace cinco años Hera, empresa catalana participada por catorce accionistas privados de toda España, y la canadiense Plasco Energy. “En otoño –explica ahora Jordi Gallego, director general de Hera– habremos concluido las pruebas en nuestra primera planta, que está confirmando la bondad del sistema”.

El alto componente de innovación y desarrollo de la tecnología, completamente novedosa en esta aplicación industrial, hizo que los socios de los dos lados del Atlántico emprendieran en 2003 un proceso paso a paso, desde el libro científico a la planta industrial, pasando por el laboratorio y una planta piloto preindustrial.

El resultado será la tecnología y la experiencia efectiva para construir plantas que permitirán procesar 70.000 toneladas al año de residuos urbanos que no han podido ser recuperados ni reciclados en los ecoparques. En paralelo, el proceso permite obtener 81.600 megavatios hora (MWh) de electricidad generada y 8.500 toneladas de materiales vitrocerámicos, aptos para una gran variedad de aplicaciones.


Funcionamiento
La tecnología no es sencilla, y menos explicarla para quien no esté familiarizado con la química. El sistema se basa en las llamadas antorchas de plasma, que someten los residuos a altísimas temperaturas, de 3.000 grados y más. Las moléculas se convierten así en plasma, átomos ionizados libres y con una dinámica cargada de interacciones electromagnéticas entre las partículas.

Entonces, los átomos más ligeros se recombinan y forman el denominado gas de síntesis, un combustible que permite la generación de electricidad con alta eficiencia. Por otro lado, las moléculas más pesadas, que provienen del material inorgánico de los residuos, bajan al fondo del reactor y pasa a estado líquido y, al enfriarse, forman masa vitrocerámica.

Complementa la instalación un sistema de cogeneración que aprovecha el calor generado en el proceso y que permite a la instalación alcanzar 12 MW de potencia instalada.

Inversiones
El proceso que ha llevado a Plasco de la planta piloto de Castellgalí (Barcelona) a su primera instalación industrial, en Ottawa (Canadá), ha comportado una inversión de cincuenta millones de dólares (31,7 millones de euros, según el cambio actual). A esto hay que sumar unos siete millones de euros que invirtió Hera para llevar el embrión científico de Plasco a una aplicación práctica, en la planta piloto.

Tras esta primera fase, que el grupo español afrontó con fondos propios, el paso a una instalación industrial se produjo gracias a cuatro cosas, explica Gallego. Primero, la existencia, precisamente, de este “showroom”, en palabras del empresario, que demostraba que la teoría era aplicable. Segundo, la disposición de la ciudad de Ottawa, que cedió basuras –materia prima– para la instalación.

El Gobierno federal de Canadá también puso de su parte, con una inversión de ocho millones de dólares. Finalmente, el Gobierno de la región de Ontario decidió crear un marco regulador específico, sujeto al éxito de la prueba, para la producción energética con gas de síntesis.

Además, hubo sucesivas ampliaciones de capital. Primero, con inversión pública y de un grupo canadiense de capital semilla. Segundo, de fondos anglosajones de tamaño medio, orientados a las energías renovables. El grupo ha dado entrada también a First Reserve, un fondo de EEUU dedicado a energías renovables: con el pago por su participación, dicho fondo valora la empresa en 450 millones de dólares. Hera mantiene un 7% del capital.

Cronología
- 2003: Hera entra en el capital de la canadiense Plasco Energy, con un 10%, y crean la sociedad conjunta Hera Plasco, participada al 60% por el grupo español.
-2006: Hera Plasco construye una planta piloto en Castellgalí (Barcelona), tras tres años de trabajos para dar el paso del laboratorio a una aplicación preindustrial.
- 2007: Salto de la planta piloto a la instalación industrial. Plasco pone en marcha la planta de tratamiento de residuosen Ottawa (Canadá). Empieza el periodo de pruebas.-2008: En otoño, inicio de la fasede comercialización entre administraciones públicas.

Visto en Expansión

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